Insomniac Games logra capturar en Marvel’s Wolverine la ferocidad destructiva y la brutal eficiencia de Logan mejor que cualquier adaptación cinematográfica o videojuego anterior. Tras el éxito de sus entregas de Spider-Man, el estudio aborda al mutante de las garras de adamantium ofreciendo un sistema de combate visceral, rápido e e e imparable que sostiene por sí solo la experiencia, a pesar de que su narrativa y su marcada linealidad tropiecen en algunos tramos.
Un universo oscuro y una narrativa que tropieza en su recta final
Esta versión del mito de los X-Men presenta un universo especialmente sombrío, definido por la notable ausencia de figuras tutelares como el Profesor Xavier o Magneto. Sin su presencia, el juego explora libremente las relaciones y dinámicas del mundo que rodea a Logan:
- Interacciones y actuación de voz: Los intercambios entre personajes brillan gracias a un reparto de voz estelar que sostiene la alta intensidad y la ferocidad de los encuentros.
- Momentos de pausa pausados: Cuando la trama frena el ritmo para desarrollar a los personajes, las secuencias se sienten excesivamente guiadas sobre rieles, con nula libertad de elección sobre el progreso.
- Confusión narrativa en la segunda mitad: El gran problema argumental surge en el segundo tramo. La historia recurre a giros y pistas sobre el misterioso pasado de Wolverine que resultan difíciles de descifrar incluso para fanáticos veteranos del cómic. En lugar de cerrar de forma satisfactoria los arcos relacionales principales, la trama se enfoca en exceso en anticipar futuros proyectos de Insomniac.
Combate visceral con clasificación M y el ritmo de la ferocidad
El verdadero pilar de Marvel’s Wolverine radica en sus enfrentamientos. Con una clasificación para adultos (M-Rated), el combate es profundamente satisfactorio, sangriento y mecánicamente equilibrado:
- Bucle basado en el impulso: El sistema premia el juego agresivo. Realizar ataques variados, esquivas y desvíos (parries) alimenta una barra de impulso que potencia la curación y el estado de furia de Logan.
- Progresión de habilidades: A lo largo de la aventura se desbloquean nuevos movimientos y capacidades que amplían el repertorio para aplastar enemigos comunes y sobrevivir a duelos más exigentes.
- Jefes icónicos: El juego incluye enfrentamientos memoraables contra villanos emblemáticos de la franquicia, entregando duelos intensos a la altura de las expectativas de los seguidores.
Linealidad directa, desafíos y alejamiento del mundo abierto
A diferencia de las aventuras neoyorquinas de Spider-Man, Marvel’s Wolverine abandona por completo la exploración en mundo abierto en favor de una estructura lineal bien pulida que concluye antes de agotar al jugador:
- Contenido secundario y rejugabilidad: Tras completar la campaña principal, se incluyen desafíos de hordas (gauntlets) que ponen a prueba el dominio técnico del jugador, además de un modo New Game + para rejugar combates favoritos en dificultades más altas.
- Refinamiento técnico y comparativas: Visual y sonoramente el título luce a un nivel superior. El fluidez y el peso de sus animaciones de combate sitúan a la jugabilidad en la misma liga de referentes del género de acción como God of War o Star Wars Jedi: Fallen Order.
Marvel’s Wolverine: es un viaje corto, tenso y sin concesiones. Aunque su guion tropieza en la segunda mitad por querer construir un universo más grande a costa de su propia resolución, Insomniac clava los aspectos vitales del personaje: un combate brutal, una ejecución técnica brillante y la encarnación definitiva de la fuerza imparable de Logan. – AC Show














