Desarrollado por el estudio Shapefarm, Orbitals llega al mercado para reclamar su propio espacio dentro del género de aventuras diseñadas exclusivamente para dos jugadores. Inspirándose en la estética dorada del anime de principios de los noventa, aquel que marcó a generaciones a través de bloques como Toonami, el título logra desde el primer instante una presentación visual y sonora con una identidad nostálgica innegable.
Un homenaje visual a la era del VHS y Toonami
Desde el menú de selección de personajes, Orbitals transmite la sensación de estar ante un anime clásico de culto como Cowboy Bebop o The 08th MS Team. La aventura está protagonizada por dos personajes con personalidades opuestas pero complementarias:
• Maki: Un héroe desorganizado, impulsivo y con un optimismo ciego.
• Omura: Su contraparte calculada, reflexiva y analítica, encargada de aportar equilibrio en los momentos de crisis.
La trama arranca tras el colapso de su nave colonia debido a una tormenta espacial. Maki y Omura sobreviven gracias a la máquina I.M., un dispositivo que reimprime sus cuerpos manteniendo intactos sus pensamientos, emociones y memorias. Aunque el juego plantea dilemas filosóficos interesantes —como si la persona reimpresa sigue siendo realmente la misma—, la historia prioriza una estructura más convencional. Bajo las órdenes de su líder Togen, la dupla debe salir en su nave espacial a buscar Cassettes, unos artefactos esenciales para energizar a la colonia.
Navegación en equipo y diseño de niveles
La experiencia de juego se divide en dos fases bien diferenciadas:
1. Combate y pilotaje vehicular: En la nave espacial, un jugador asume el control del pilotaje (derrapando entre pasillos estrechos y esquivando ataques), mientras el otro opera la torreta principal para derribar misiles y naves enemigas.
2. Niveles tradicionales de acción y puzles: Al cruzar las grietas del espacio charted y aterrizar en una nueva ubicación —presentada con títulos en pantalla que simulan el inicio de un episodio en VHS—, los jugadores descienden a pie a las instalaciones.
El diseño de niveles destaca por integrar temáticas contextuales creativas. Un ejemplo destacado ocurre en una mina operada por robots rítmicos, donde la dupla debe sincronizar sus saltos, golpear tambores e interactuar con el entorno siguiendo el compás de la música para avanzar.
Herramientas, comunicación y rendimiento de puzles
Los rompecabezas no buscan reinventar la rueda del género cooperativo, sino tomar herramientas básicas introducidas al inicio y aplicar variaciones progresivas. El arsenal de exploración incluye aparatos como un rayo láser para activar robots y guiar drones, o un gancho de agarre (grappling gun) para desplegar plataformas.
• Sinergia y comunicación: Los mejores momentos del juego exigen una coordinación precisa, como desplazar plataformas en ángulos cerrados inclinando el peso de ambos personajes de forma simultánea mientras se usa el gancho como honda.
• Problemas de retroalimentación: Algunos acertijos carecen de la retroalimentación visual adecuada, provocando que los jugadores resuelvan situaciones por ensayo y error en lugar de deducir una solución lógica.
• Desgaste en el último tercio: Al entregar la mayoría de los dispositivos en las primeras horas, el juego agota sus ideas mecánicas hacia las últimas tres horas de la campaña, volviéndose predecible y dependiendo en exceso de las secuencias de vuelo.
La nave como un hogar en constante evolución
Uno de los aspectos más logrados de Orbitals es la vida a bordo de la nave de transporte entre misiones. Conforme se exploran nuevos sectores, el frío fuselaje de acero se transforma en un espacio acogedor habitado por polizones como carpinchos y robots simpáticos.
El interior del vehículo permite desbloquear habitaciones adicionales, minijuegos competitivos (como simulación de combate o cuerdas de saltar eléctricas) y detalles visuales que profundizan en los protagonistas. La desordenada habitación de Maki con una batería contrasta a la perfección con la habitación pulcra de Omura con un piano, aportando una gran personalidad al conjunto sin necesidad de líneas de diálogo.
Un apartado sonoro que eleva la experiencia
La banda sonora es, sin duda, el elemento más sobresaliente del título. Con piezas compuestas por el dúo sueco Falk and Klou y la cantante Mami Ayukawa, la música combina sintetizadores y ritmos dinámicos que se adaptan a la exploración de cada zona. Este trabajo sonoro no solo rinde un homenaje impecable al anime de los 80 y 90, sino que otorga a cada planeta y estación espacial un carácter único.
Orbitals: es un homenaje entrañable y visualmente cautivador a la era dorada del anime, logrando transformar esa nostalgia en un producto cooperativo entretenido para dos jugadores. Aunque su tercer acto tropieza con mecánicas repetitivas y rompecabezas que no arriesgan demasiado, la química entre Maki y Omura, la evolución de su nave y una banda sonora sublime hacen que esta travesía de 10 horas valga totalmente la pena. – AC Show















